Archivo mensual: marzo 2014

Esa fantástica mujer

Hace unos tres años tuvo un ictus y se le ha borrado una pequeña parte de su memoria. Como es muy tozuda, no quiere hacer recuperación, pero su mente se mantiene muy activa a diario.

Esta pérdida de memoria no ha afectado demasiado a su magia. Trabajadora incansable, siempre me dio mucha rabia que trabajara desde casa los fines de semana. Qué tonta era… Lo hacía para que a mí no me faltara de nada.

Sigue sorprendiéndome mucho cada día, supera los setenta ya hace tiempo, ha perdido el hambre y muchísimo peso, pero sigue con esa mirada en la que te puedes perder. Está muy delgada, pero sigue guapa. Y desde que le presenté a Elena, no para de sonreír. Todavía más guapa.

Me alegro mucho que mi pequeña haya conocido a sus cuatro abuelos. Y me gustaría que los disfrute todo lo que sea posible. Ella es una abuela mágica: inagotable, siempre tiene una solución para todo a mano, una historia escondida por contar, y su sonrisa enorme.

Sigue cocinando genial. Y lo hará genial como abuela. Sigue viajando con mi padre para que las historias no se acaben, y me tiene enamorada. Pero lo que más me gusta de esta gran mujer es llamarla por teléfono, y que al otro lado se note su sonrisa al contestar, y el truco doméstico… ¿Has probado a mojarlo antes, a ver si destiñe?

Estoy muy agradecida de haber podido estar con ella estos treinta y cinco años. Y voy a disfrutar con ella todo lo que pueda. Porque es maravillosa, ella y su varita mágica que todo lo arregla, y esa habilidad suya para llevarse las preocupaciones y la tormenta bien lejos.

Lo mejor del 2013

Lo comparto porque, salvo algunas diferencias, yo también me estoy despertando con sonrisas matutinas. Y es lo mejor del mundo.

http://muymolon.com/2013/12/31/lo-mejor-de-mi-2013-has-sido-tu/

La primera entrevista

Mañana a las once tiene entrevista. Después de un año y un mes en paro, es su primera entrevista. Irá nervioso, es inevitable, no es broma tener cuarenta y tantos y llevar un año en paro.

Pero no puede dejar que los nervios le traicionen, mañana tiene que ir tranquilo.

En la otra punta de la ciudad, su hermana, que le conoce lo suficiente, sabe que apenas dormirá esta noche. La primera entrevista de su especialidad desde que está en paro.

Cientos y probablemente mil currículums enviados, de su profesión, de la especialidad del máster que estudió hace años, del posgrado que estuvo haciendo hace poco, mucha paciencia durante todo este tiempo, y mañana por fin una buena oportunidad.

Su presión mañana será máxima. Seguramente tendrá miedo de equivocarse, de dar un paso en falso, una mala respuesta, que la persona del otro lado sea desagradable, o esté cansada del proceso de selección… Puede ser que finalmente no lo contraten. Y le invade un miedo inmenso por fracasar, por decepcionar.

A su hermana le hubiera gustado decirle hoy por teléfono que le irá genial. Que si se tuerce, en ningún caso será un fracaso. Está muy orgullosa de él, que está luchando durante todo este año de paro con todas las armas contra el desfallecimiento, y que lo está haciendo muy bien.

Que le gane la batalla a éste “él” que esta noche está nervioso, que siga el guión que ya tiene, que es el correcto. Que saldrá de ésta, quizás no con la entrevista de mañana, pero sí con alguna que vendrá. Que su oportunidad está ahí y que la va a encontrar. Porque se lo merece.

Seguro que le irá muy bien mañana.

A su hermana le hubiera gustado decirle hoy por teléfono que está con él, y que le va a apoyar mañana con la entrevista y con todas las piedras que el camino le quiera poner delante. Que para algo tiene una hermana.