Miramar

Miramar es un recuerdo algo borroso en la infancia. Miramar era un sitio donde la magia ocurría, siempre acompañada de familia, de mil colores y de mucha luz.

Era un lugar especial, cerca de casa de mis abuelos, a lo alto de la ciudad, con un parque de atracciones, aunque la mayor atracción era tener a toda la familia alrededor.

Miramar era un rato de inmensa felicidad, de domingos con luz y con baile, de ver a mi hermano sonreír sin parar, de dar vueltas y vueltas hasta marearme y siempre caer en los brazos calientes de mi padre, de mi tío o de mi abuelo. Y de no parar de reír.

Domingos de vestidos muy bonitos pero muy incómodos para ser niña. Domingo de comida familiar con un rato de felicidad de regalo para los niños.

Miramar es un recuerdo de inmensa felicidad que espero trasladar a mis hijas con la misma intensidad que lo vivía yo. Así, Miramar se ha convertido en un objetivo diario. Quiero que ellas tengan un momento Miramar cada día, ni que sea de cinco minutos.

Su sonrisa es un regalo, vamos a tener muy en cuenta Miramar a diario, y vamos a intentar mantenerlo a medida que vayan creciendo, hasta que se pueda.

¡Lo prometo!

 

 

 

 

De nuevo por aquí

Hola! Un abrazo largo y cálido, hacia mucho tiempo que no pasaba por aquí, pido mil disculpas. La maternidad y el trabajo me han tenido absolutamente absorbida en el último año.

Así que un abrazo de minutos, de me quedo un rato aquí porque es donde mejor voy a estar.

No prometo demasiada frecuencia, estoy esperando mi segunda hija, pero prometo ir pasando por aquí, no sé si para marketing o para pensamientos que vienen y van, pero iré viniendo.

Arrancamos!
Puesyomisma

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La revista

Hace mucho tiempo que no cogía un avión. Muchísimo. Tanto, que se me había olvidado que había revistas dentro del avión.

Tuve que volar en uno de estos aviones que me dejaba en Alicante, y después se iba a París y de ahí vaya usted a saber…

El caso es que me llamó la atención en cuanto nos hicieron desconectar los aparatos electrónicos que de repente todos los pasajeros nos acordamos del papel. Aparecieron los diarios y revistas en todas las filas de asientos.

Yo cogí la que tenia en el bolsillo de delante y me había tres chicas (Sus, Carol y Ana) que se habían dedicado a complementar los contenidos de la revista con dibujos, y sus firmas… Lo cierto es que la revista ofrecía en una de sus paginas terminar una historia que iniciaban los editores, y ellas procedieron con ello, y además complementaron con gracia el resto de revista.

Por el tipo de dibujo y de relato se podía intuir que su viaje era de ocio. Eran comentarios y dibujos divertidos, con chispa, nada ofensivo… Y llegué a la conclusión que al final la revista les cumplió la función de red social mientras duró su trayecto y el móvil tuvo que estar apagado o sin conexión.

Como los comentarios eran creativos, me quedé con las ganas de saber más sobre este grupo de mujeres… Origen y destino, motivo del viaje, perfil social… Un poco por curiosidad y otro poco porque me habían conseguido captar con sus contenidos desde el primer segundo.

Ya estoy de vuelta esperando el avión que me devuelva a casa, y creo que volveré a coger la revista a ver si a alguien más le ha dado por ponerse creativo. Voy a tener a mano un bolígrafo por lo que pueda ser.

Hasta pronto amigos, y les deseamos que tengan un feliz vuelo!

Método para combatir el estrés y la ansiedad precompetitiva

psicologiaydeporteblog

El sistema de relajación que os propongo es un sistema rápido y que funciona en diferentes situaciones de la vida cotidiana (no sólo competición). Es un buen sistema que puede ser útil antes de una competición, frente a un examen, a una entrevista de trabajo, etc.,

Mejor empieza a hacerlo en la cama antes de irte a dormir o antes de salir de casa (hasta que se coja práctica). Después lo podrás hacer en cualquier lugar y en cualquier momento (incluso mientras estamos sentados o de pie).

Hay que estar acostado en la cama, sin reloj, zapatos, y nada que pueda oprimir el cuerpo. Estirados, boca arriba, con los brazos en paralelo al cuerpo, con las palmas de las manos hacia arriba y con los ojos cerrados. A ser posible, que no os moleste ni la televisión, ni teléfonos, y si lo hace de día, mejor cerrar la ventana y…

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Encuentros y desencuentros

ENCUENTROS

Es una temporada frenética, no paramos de trabajar y apenas queda tiempo para uno mismo. Desde que llegó la pequeña a nuestras vidas todavía hay menos tiempo, pero compensa tener tanta carga, eso es indudable.

A pesar de tener tan poco tiempo, había ido posponiendo revisiones médicas que estaban previstas desde hacía tiempo, y cuando por fin he ido, en una de ellas he vuelto a encontrar a la maravillosa traumatóloga que me operó la rodilla hace 10 años.

Hace 10 años el proceso con mi rodilla provocó mucha crisis en la vida que llevaba hasta ese momento. Todo el proceso de la operación y recuperación implicó dejar de cuidar a mi abuela que se moría de cáncer (y que murió al cabo de pocos meses) e implicó una profunda tristeza y depresión que perduró unos cuantos meses. Y todo ello lo viví con la traumatóloga al otro lado, insistiendo en sonreír y en tirar adelante la recuperación de mi rodilla. También estuvo Él ahí insistiendo en estar a mi lado y luchando para que mañana fuera mejor todavía.

Ha sido una alegría verla, y saber de ella diez años más tarde. Está más guapa todavía, aunque la vida no le ha acabado de ayudar mucho. Pero su sonrisa es la misma y el brillo de los ojos también. Sigue asistiendo a adolescentes, no sólo en traumatología. Ha sido increíble volverla a ver y hacer la revisión con ella.

Por otro lado, después de mucho tiempo, y gracias a Él, hemos conseguido quedar con la amiga que está permanentemente viajando. Ha frenado un momento y nos ha hecho terriblemente felices verla. En su vida ha aparecido un antiguo amigo italiano que lo ha dejado todo para quedarse con ella. Y ella está radiante, y enamorada. Costará más quedar con ella si cabe, pero aunque sólo sea una vez al año, yo pagaría lo que fuera por verla siempre así de feliz.

DESENCUENTROS

El otro lado de la moneda está en la oficina. Hace días que uno de los proveedores, con el que tenía mucha afinidad de repente me mintió en un tema que afectaba al ámbito personal. No había necesidad, supongo que lo hizo por no quedar mal conmigo, pero dolió más la mentira que lo que realmente me hubiera querido decir. No tiene más importancia, quitando que la última reunión con ellos fue de las peores de mi vida.

Por otro lado, una persona con la que trabajé hace tiempo parece que tuvo a un proveedor amenazado y se estuvo aprovechando de la empresa durante los tres años que estuvo allí. Sorprende el maltrato al proveedor, ahora que esta persona se ha ido y el proveedor ha podido hablar, no deja de ser sorprendente las amenazas que han sufrido.

Por último el viernes despidieron a una persona de mi departamento. Era un tema de actitud, se le habían dado indicaciones en varias ocasiones y había hecho caso omiso de ellas. Era una persona complicada, no aceptaba las críticas y era muy maniqueísta, o estabas con él o contra él. Era un poco incómodo trabajar así porque su propia actitud era un condicionan que presionaba.

No me gusta ninguna de las tres historias, pero es mi realidad. Desde luego en el ámbito laboral estoy lejos de ser perfecta, pero me cuesta entender que ocurran estas cosas, intento trabajar con honestidad y lo traslado al ámbito personal. Pienso que a nivel laboral se consiguen mejores cosas con transparencia y sinceridad.

En unos diez días he pasado de la mayor de las alegrías en lo personal a unas cuantas decepciones en el ámbito laboral. Como dijo la amiga viajera, será cuestión de “ponerse una campana en el trabajo, y que te resbale todo”. Porque al final trabajamos para que lo personal crezca y se desarrolle con plenitud.

El abrazo

Calor, el sonido del palpitar del corazón, el tacto, el olor, las vivencias, risas, llantos, tensiones, silencios, reflexiones con el otro. Cerrar los ojos y sentir. El instante en que se para el reloj y ya no importa nada más que ese momento de unión. El silencio que lo dice todo. El que no se pudo hacer antes de despedirnos para siempre, el que se tuvo que hacer por la pérdida de alguien querido, el que se hace por amor, el que se desea hacer porque sí, el que no harías jamás con esa persona.

He pasado una semana sola, y lo que más he echado de menos es el abrazo, el calor de los más cercanos. Por supuesto sus voces, la música sonando en casa, el hacer conjunto y en equipo también, pero esta vez he necesitado su calor. El silencio que en esta ocasión lo ocupaba todo completamente vacío.

Hay ocasiones en que un abrazo es un acto de comunicación y de amor que no necesita más, y esta semana me ha hecho falta mucho abrazo. El bienestar del calor en brazos de los otros.

Vale la pena detenerse y disfrutar con los otros. Y el amor y el respeto se demuestra de la mejor manera posible. Buenas noches, y un abrazo fuerte, largo y silencioso.

Esa fantástica mujer

Hace unos tres años tuvo un ictus y se le ha borrado una pequeña parte de su memoria. Como es muy tozuda, no quiere hacer recuperación, pero su mente se mantiene muy activa a diario.

Esta pérdida de memoria no ha afectado demasiado a su magia. Trabajadora incansable, siempre me dio mucha rabia que trabajara desde casa los fines de semana. Qué tonta era… Lo hacía para que a mí no me faltara de nada.

Sigue sorprendiéndome mucho cada día, supera los setenta ya hace tiempo, ha perdido el hambre y muchísimo peso, pero sigue con esa mirada en la que te puedes perder. Está muy delgada, pero sigue guapa. Y desde que le presenté a Elena, no para de sonreír. Todavía más guapa.

Me alegro mucho que mi pequeña haya conocido a sus cuatro abuelos. Y me gustaría que los disfrute todo lo que sea posible. Ella es una abuela mágica: inagotable, siempre tiene una solución para todo a mano, una historia escondida por contar, y su sonrisa enorme.

Sigue cocinando genial. Y lo hará genial como abuela. Sigue viajando con mi padre para que las historias no se acaben, y me tiene enamorada. Pero lo que más me gusta de esta gran mujer es llamarla por teléfono, y que al otro lado se note su sonrisa al contestar, y el truco doméstico… ¿Has probado a mojarlo antes, a ver si destiñe?

Estoy muy agradecida de haber podido estar con ella estos treinta y cinco años. Y voy a disfrutar con ella todo lo que pueda. Porque es maravillosa, ella y su varita mágica que todo lo arregla, y esa habilidad suya para llevarse las preocupaciones y la tormenta bien lejos.